La evaluación de Altas Capacidades permite identificar perfiles cognitivos avanzados que a menudo pasan desapercibidos o se confunden con dificultades de atención, desmotivación o malestar emocional.
Algunas señales pueden ser una alta curiosidad, pensamiento complejo, intensidad emocional o desajuste en el entorno escolar.
En mujeres adultas es frecuente encontrar síndrome de la impostora, perfeccionismo, alta sensibilidad emocional y sensorial, ansiedad o somatizaciones.
La valoración permite comprender el perfil, detectar posibles casos de doble excepcionalidad (cuando las altas capacidades conviven con otra condición) y orientar el acompañamiento educativo y emocional.